NUESTRA VOZ DE NORTH TEXAS


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El Weekender

No 63

Gray Hair: A Crown of Honor

by Linda Carrasco

No one loves you as blindly and fiercely as a grandmother. To her the grandchild is the smartest, most beautiful, most handsome, most talented child in her entire world. No one nor anything can convince her otherwise. Those who have an abuelita that raised them or took care of them while mother or father worked have first hand knowledge of this degree of devotion.

Successful athletes and celebrities make an appearance on television or social media and unashameably declare sometimes with tears and emotional pauses, how their grandmothers redirected their lives from destruction, away from gang association or illegal activities. Often times they describe abuelita dragging them to church, insisting on school attendance, and forcing them to take responsibility for their actions.

Although statistics site that most often than not abuelitas who raise their childrens’ children are usually below poverty level and from minorities, they manage to provide for their grandchildren and they manage to raise them with character, not an easy job for someone who finds themselves at an age when they should be thinking of jubilación not navegación or navigating through the challenges of raising a child or raising several children.

An Old Testament proverb wisely states: “Gray hair is a crown of honor, earned by living the right kind of life.” Las abuelitas impart the wisdom of their life experiences. They break the cycle of poverty and they end the generation of those lacking an education: scholarly, practical, and social. They cling to the beauty and attractiveness of their culture and share the music, the art, the food, their faith with the next generation.

Gracias a Dios por las abuelitas y los abuelitos.  

Support Groups and information for grandparents raising children can be found at AARP Grandparent Information Center: www.aarp.org/relationships/grandparenting and Generations United: www.gu.org

Pelo canoso: una corona de honor por Linda Carrasco

Nadie ama tan ciegamente y ferozmente como una abuela. Para ella el nieto o la nieta es más inteligente, más bella, más guapo, los más talentosos de todo el mundo. Nadie ni nada puede convencerla de lo contrario. Aquellos que tienen una abuelita que los crio o cuidó de ellos mientras su madre o su padre trabajaban tienen conocimiento de primera mano del grado de esta devoción.

Frecuentemente, por medio de la televisión o de redes sociales, atletas y celebridades declaran a veces con lágrimas y pausas emocionales, cómo sus abuelitas dirigieron sus vidas lejos de la destrucción, lejos de asociación con pandillas o actividades criminales. A menudo describen que sus abuelitas los arrastraban a la iglesia, insistían en la asistencia a la escuela, y los forzaban a asumir responsabilidad por sus propias acciones. Terminan su testimonio dando crédito a esas viejecitas que contribuyeron tanto al éxito de sus vidas.

Las estadísticas indican que la mayoría de las veces las abuelitas que crían a los hijos de sus hijos se encuentran económicamente bajo el nivel de pobreza y son parte de las minorías raciales. A pesar de los obstáculos, ellas logran proveer para sus nietos lo más necesario y consiguen criarlos con carácter. Un trabajo que no es tan fácil para alguien que se encuentra en una edad en que deberían estar pensando en jubilación no en navegación a través de las dificultades de criar a un niño o criar a varios niños.

Un proverbio del Antiguo Testamento sabiamente declara: "Llegar a viejo es una honra las canas son la corona que se gana por ser honrado." Las abuelitas imparten la sabiduría de sus experiencias de la vida. Rompen el ciclo de la pobreza y ponen fin a una generación sin preparación o educación: académica, práctica y social. Comparten la belleza y lo más atractivo de su cultura y regalan la música, el arte, la comida, y su fe, a la próxima generación.

Gracias a Dios por las abuelitas y los abuelitos.

Los grupos de apoyo e información para abuelos que están criando a niños se pueden encontrar en el Centro de Información para los Abuelos de AARP: www.aarp.org/relationships/grandparenting y Generaciones Unidas: www.gu.org

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